... a sido sentenciada por Adan Echeverría, todas las muertes, todo el negro futuro que le sobreviene a Yucatán, a México es mi culpa. Está bien a partir de hoy me vuelvo culpable de todo. Mis manos se llenaran de sangre, mi conciencia de hambre y pobreza. Sí, soy la culpable de todo, por haber votado. Es bueno que me lo diga ahora, hoy. Así a partir de mañana caminaré como asesina, si, cometí un gran crimen, puse una cruz sobre un logo en una hoja de papel. Por mi culpa, por mi culpa por mi gran culpa.
Mi trabajo, mi esfuerzo y lo que soy no valen, todo se reduce a ese papel, a esta mancha en mi dedo pulgar derecho. Al diablo todo. A partir de hoy olvido el no odiar a nadie, jamás me volveré a preocupar por que una persona tome un libro para leer, jamás volveré a intentar enamorar a alguien del cine, el teatro o la danza ¿para qué? Hacer que la gente aprenda, entienda, piense, actué ¡jamás!
Ya declaré mi verdadera naturaleza y la puse en una urna, soy un buitre que solo busca matar. Adán Echeverría me ha puesto al nivel que los asesinos y me regocijare igual que él por la desgracia humana:
-maten a Diego Fernández de Cevallos, tortúrenlo-
Si, hagamos eso, vamos a ser igual que ellos igual, estamos en guerra, sangre con sangre, Adán hincado pidiendo el mal, exactamente igual que la Arquidiócesis Primada de México pide por el bien de Fernández.
Gritaré, aullaré, escupiré espuma, me ensañaré cuando una pobre empleada de gobierno no me escuche. Me pelearé con mis colegas y mi estandarte serán unos extraños pero jamás mis hijos, mi familia o mi oficio.
Antes lo respetaba infinitamente como lector, jamás como escritor, pero si como pensador, MEXICANO y como ser humano. Y ahora que me ha sentenciado, me ha abierto los ojos y mi respeto ahora será por que encontró mi esencia, soy una perra sedienta del dolor de los mexicanos, soy igual que Calderón, igual de inhumana, igual de estúpida, igual de magnicida, ya que cada ser humano es importante, pero soy igual a Calderón y esa palabra es incomprensible para mí.
Mi amor por mi país, que demostraba con trabajo, con estudio, compartiendo lo que amo con la gente, todo hoy ha desaparecido, desecharé ese veneno; hoy con un voto hice el mayor daño posible ya no tengo nada que perder, y mi odio es grande, muy grande.
Pero mi trinchera hoy va a cambiar ya no caminaré con la frente y los ojos al universo, ahora solo con la mirada alrededor haber que enemigo me ataca, que ser pensante me agrede o que imbécil reúsa escucharme.
Mi sonrisa a partir de hoy será la de la furia, mi voz será el silencio y seguiré mi nuevo camino, el que ayer estaba forjando con o sin tinta en mi pulgar derecho.
Mi trabajo, mi esfuerzo y lo que soy no valen, todo se reduce a ese papel, a esta mancha en mi dedo pulgar derecho. Al diablo todo. A partir de hoy olvido el no odiar a nadie, jamás me volveré a preocupar por que una persona tome un libro para leer, jamás volveré a intentar enamorar a alguien del cine, el teatro o la danza ¿para qué? Hacer que la gente aprenda, entienda, piense, actué ¡jamás!
Ya declaré mi verdadera naturaleza y la puse en una urna, soy un buitre que solo busca matar. Adán Echeverría me ha puesto al nivel que los asesinos y me regocijare igual que él por la desgracia humana:
-maten a Diego Fernández de Cevallos, tortúrenlo-
Si, hagamos eso, vamos a ser igual que ellos igual, estamos en guerra, sangre con sangre, Adán hincado pidiendo el mal, exactamente igual que la Arquidiócesis Primada de México pide por el bien de Fernández.
Gritaré, aullaré, escupiré espuma, me ensañaré cuando una pobre empleada de gobierno no me escuche. Me pelearé con mis colegas y mi estandarte serán unos extraños pero jamás mis hijos, mi familia o mi oficio.
Antes lo respetaba infinitamente como lector, jamás como escritor, pero si como pensador, MEXICANO y como ser humano. Y ahora que me ha sentenciado, me ha abierto los ojos y mi respeto ahora será por que encontró mi esencia, soy una perra sedienta del dolor de los mexicanos, soy igual que Calderón, igual de inhumana, igual de estúpida, igual de magnicida, ya que cada ser humano es importante, pero soy igual a Calderón y esa palabra es incomprensible para mí.
Mi amor por mi país, que demostraba con trabajo, con estudio, compartiendo lo que amo con la gente, todo hoy ha desaparecido, desecharé ese veneno; hoy con un voto hice el mayor daño posible ya no tengo nada que perder, y mi odio es grande, muy grande.
Pero mi trinchera hoy va a cambiar ya no caminaré con la frente y los ojos al universo, ahora solo con la mirada alrededor haber que enemigo me ataca, que ser pensante me agrede o que imbécil reúsa escucharme.
Mi sonrisa a partir de hoy será la de la furia, mi voz será el silencio y seguiré mi nuevo camino, el que ayer estaba forjando con o sin tinta en mi pulgar derecho.
҉


No hay comentarios.:
Publicar un comentario