01111001 01101111

01111001 01101111

LITORAL. Wajdi Mouawad

Las ausencias no duelen hasta que se les da un nombre, una voz, un recuerdo. Esta obra me despertó dudas, rencores y agradecimiento. Dudas en cuanto que es en realidad tener un padre, ¿Qué significa? ¿Por qué jamás me ha dolido no tener uno, ni pienso jamás haberlo necesitado? Un profundo rencor por la cobardía de Julio Gallegos por no buscar a mi madre, por no ser lo suficientemente hombre para dar la cara por las dos, pero igualmente un profundo agradecimiento de no tener otro amor, un amor que nunca conoceré y que no me hara derramar ni una lágrima en su ausencia ni sentiré una mínima parte de lo que Wilfrid, Simone, Amé, Massi, Sabbé, Josephine, eso es definitivamente algo que voy a agradecer el resto de mi vida.

Le di nombre, imagen y voz, por un momento ( ¿Seré Wilfrid o Massi?) Al final de esta lectura, llegue a la misma conclusión: Julio Gallegos se quedará donde siempre ha estado, en el vacío donde lo he guardado toda mi vida. El amor a mi madre es tan inmenso que no da cabida a preocuparse por amilanamientos.

Todo avanza ...
"al final de los caminos, al final de las ciudades,
al final de los países, al final de las alegrías, al final del tiempo"

Wajdi Mouawad


Traducción: Boris Schoemann y César Jaime Rodríguez


EL CABALLERO: Mi rey está enfermo. Lo envolvió una sombra melancolía, él ya no responde, su corazón está sombrío. Está desesperado.

WILFRID: ¿Qué vamos a hacer?

EL CABALERO: Soñar.


ک


EL CABALLERO: Cuando eras pequeño, cuántas veces llegué para salvarte, ¿eh?

WILFRID: Seguido, todas las noches, venías siempre a salvar la situación.

EL CABALLERO: Entonces era un cosmonauta del espacio que atravesaba años luz para aterrizar en tu armario. Entonces, me tenías escondido en tu cuarto y yo te enseñaba los secretos del universo.

ک

EL PADRE ADULTO: Mi querido, Wilfrid,
Estoy sentado en un café y te escribo. Hoy cumples diez años. Hace diez años murió tu madre. Ayer llegué por barco a ese país hecho de desierto y de sol, la gente tiene la piel negra. Conozco a alguien que me conseguirá trabajo como pintor de edificios. Pienso en tu madre. Heme aquí bajo el sol. Pienso en esos días felices de la guerra. Tu madre está viva. Caían las bombas y nosotros jugábamos a las cartas con los vecinos reunidos al fondo de un refugio. Tú todavía estabas en su vientre. La miraba y pensaba en ti, tú me dabas calor en medio de este horror. ¡Ya no había bombas, ya no había nada, sólo existían su risa y tú en su vientre y, a pesar de todo, la vida, siempre, a pesar de todo!
ک


SIMONE: Sin embargo, no hace mucho tiempo, ustedes me aseguraban que la guerra era una cosa mala que debía desaparecer, terminarse justamente para que al fin naciera la libertad y yo todavía estoy presa. ¡Ustedes me dicen no toques, no hables, no sueñes, me dicen, ¡cállate!, Simone, ¡cállate! Ustedes son unos mentirosos.
ک


ULRICH: Avanzar siempre, aunque ya no creas en ello. Avanzar a pesar de la pérdida de la meta, avanzar a pesar de la razón que nos paraliza, nos inmoviliza, a pesar de la futilidad que se descubre incluso en lo que significa avanzar. Avanzar aunque se haya perdido toda dignidad, toda capacidad de esperanza. Avanzar.
ک


AMÉ: Ya no iré a ningún otro pueblo si no es para matar a todo mundo. A todo el mundo. Miro ese cadáver y veo a través de él a todos aquéllos que no pierden nada por esperar. ¡Te digo que los enemigos son nuestros padres, entonces no deberíamos regresar a ningún pueblo, nada! A los padres habría que destriparlos, dejar que sus cuerpos se pudran al sol e irnos a todas partes para hacer explotar todo, quebrar todo, quemar todo. ¡Los formaremos a lo largo de una pared, los alinearemos y les rugiremos! Les diremos que el daño que nos hicieron es más grande que el asesinato, les diremos que ellos nos quitaron lo irremplazable, que mataron las visiones de nuestra juventud, de nuestros más preciados milagros. Les diremos que todos ellos acabaron con nuestros compañeros de juego y que depositaremos en su memoria, sobre sus tumbas una corona hecha con sus cráneos descarnados. Luego sobre ellos, sobre nuestros padres, levantaremos nuestras armas y sin remordimiento: ¡TaTaTaTaTaTaTaTaTaTa!

SIMONE: Amé, contén tu coraje. Es mucho y muy bello pero contenlo. Mira. Aquí estamos nosotros dos. Desde hace muchas noches soñaba con el día en que nos encontraríamos Finalmente llegó ese día, entonces confiemos en él y no peleemos. Wilfrid tiene razón en querer un lugar tranquilo para enterrar el cuerpo de su padre. Ten confianza en lo que es justo, Amé, aunque no lo veas todavía. Poco importa lo que eres, lo que hiciste, poco importa ya que todas las noches encendías tu luz al llamado de mi violín y hoy estás aquí. Ten confianza, Amé, y ven con nosotros.
ک


WILFRID: ¿Entonces para qué sirves? Hey, sueño, ¿para qué sirves si no eres capaz de cambiar el mundo, para qué sirves?
ک


SABBÉ: ¡Irme! Es chistoso. Es una palabra extraña, irse. Este país se convirtió en una verdadera farsa, todo mundo se quiere ir. Todo mundo. [...]
ک


SIMONE: Las cosas son más grandes que nosotros, Amé. Hay una corriente, una ola inmensa que se levantó desde hace mucho tiempo y que nos lleva a un maremoto hecho de minutos, de días, de meses, de años, de siglos, y nosotros, nosotros estamos adentro. Al mismo título que nuestros ancestros hace diez mil años. Ellos también arrastrados por esa inmensa ola. Entonces debemos ser más fuertes que nosotros mismos, combatirnos a nosotros mismos, para dejarle al mundo nuestro pobre testimonio, para que el mundo sepa lo que pasó, que sepa que el pequeño Amé, un día fue cegado por su locura, pero que ahora, de ciudad en ciudad, regresó hacia la luz. Con sus amigos, Sabbé, Simone, Wilfrid.
ک


SABBÉ: Yo me burlo de todo el mundo. ¡En particular, desde que te vi, no paro de reírme! No tengo los ojos del mismo color, no sé si te diste cuenta, y eso, eso me ayuda a ver en cuatro dimensiones. Desde que vi tu cara de embrutecido, ¡enseguida supe con quién tenía que tratar! ¡Enseguida! ¡Te conozco, te conozco bien! ¡He visto muchos asesinos de tu calaña por todas partes! ¡Por todas partes! Yo sí quiero conservar el cadáver porque me parece que es algo bello el cadáver de un padre que tiene toda su cabeza. Que tiene sus brazos, que tiene todas sus piernas. Eso me parece bello. El olor no es nada, el olor, al contrario, a mí me gusta el olor, es casi tranquilizante, me recuerda que el cadáver sigue estando aquí, que no está perdido, no fue robado, no fue quemado. Yo fui un hijo. ¡Yo me llamo Sabbé y me parece que veo a mi padre! Simone, vamos a imaginar que estamos frente a la gente. Estoy parado y cuento mi historia. Yo digo: Yo me llamo Sabbé. Mi padre está muerto. Muerto es una palabra débil. ¡A mi padre lo atraparon vivo, completamente vivo! Unos soldados lo llevaron frente a nosotros, mi madre y yo. ¡Todo mundo aullaba, todo mundo gritaba! Nos llevaron hasta el terreno de juego. Hicieron que mi padre se arrodillara frente a mi madre. Ellos reían. Mi padre lloraba. Primero le cortaron los brazos, después las piernas. Nos obligaron a mirar, luego, para acabar, riéndose, le cortaron la cabeza. Yo también me puse a reír. Reía frente a la cabeza de mi padre, que uno de los soldados me puso en las manos. Ellos tomaron la cabeza, la tiraron al suelo, y con ella jugaron a la pelota. Yo reía, yo reía, con mi madre a mis pies, yo reía, yo reía...no dejaba de reír... Simone, antes de ir a contar nuestras historias a quién sea, debemos de ir a enterrar el cadáver. Amé, lo quieras o no, ese cuerpo es el cadáver de tu padre. Quédate erguido, viejo, quédate erguido. Abre los ojos y reconoce en él a tu padre desaparecido, al padre asesinado, al padre ensangrentado. Reconoce en él al padre de todos nuestros dolores. Vayamos a encontrarle un lugar y enterrémoslo de una buena vez. ¡Nos iremos libres, más libres, libres!

SIMONE: Y pondremos una piedra con el nombre de cada uno de nuestros padres.

ک


[...]queremos para ellos un lugar de reposo, y no un lugar de cansancio. Y aquí es un lugar de cansancio porque es el cansancio lo que te ha hecho cambiar de opinión, lo que te ha detenido.
ک


MASSI: ¿Tú vienes, Amé?

AMÉ: ¿Para qué? Yo estoy solo.

MASSI: Yo te necesito.

AMÉ: Nadie me necesita. Yo grito, aúllo, me agito, me enojo, me ensaño, me agarro las dos manos para no pegarme un tiro en la cara. Nadie me necesita. Y yo, yo hago como que no necesito a nadie.

MASSI: Cuando caigas al abismo, es mejor caer de espaldas. No boca abajo, ¿me entiendes? Porque si caes boca abajo, tus ojos estarán clavados hacia la oscuridad del abismo, pero si caes de espaldas, tus ojos estarán clavados hacia la luz de arriba, de arriba, de muy arriba, que hace que el abismo sea abismo. Piensa lo que quieras, Amé, pero quédate con nosotros. Ven.

ک


JOSÉPHINE: ¡Si, si, estoy bien! Discúlpenme. Me he aprendido tantos nombres de memoria que no puedo dormirme sin recitar algunos cuando me acuesto.

SIMONE: No te disculpes, eran bonitos nombres.

JOSÉPHINE: Te confieso que ya no sé lo que es un bonito nombre. Pero sé que la desgracia es grande para quien va por la vida sin nadie para llamarlo por su nombre.

ک


EL CABALLERO: ¿Entonces se acabó?

WILFRID: Sí, se acabó.

EL CABALLERO: Ya eres grande. No llores.

WILFRID: No lloro. Es la vida que me quema los ojos. [...]

ک


WILFRID: No te preocupes. Aprendí bien lo que me enseñaste. Sobre todo aprender a morir, que es la más grande lección, pero ahora, tengo que hacer el duro aprendizaje de la vida y para eso debo estar solo, sin red, sin nadie, debo caminar a mi turno en el vacío sin un fantasma que me lleve de la mano, pero con un espíritu en el corazón. Sé ese espíritu, sé ese ángel de mi camino, esa estrella a la que mi alma será unida. Ya no necesito verte para seguir creyendo en ti. Ya ves, no te pido que te vayas, tampoco busco abandonarte, al contrario, quiero que vivas tanto en mí que ya no seamos capaces de vernos. Y después, cuando yo también muera, vendrás a buscarme en tu dragón y nos iremos a esquiar entre las estrellas, riéndonos a carcajadas y matando a los más peludos de los monstruos siderales.
ک


Los dejo solos.
Por siempre huérfanos.
Aun si se necesita ser un loco furioso para aceptar vivir,
Les confío la Tierra,
Les confío la vida.
Las olas me llevan.
El mar me traga,
Me voy al país donde todos nos parecemos.
De ahora en adelante, caminaré sobre el agua.
Wilfrid, Simone, Amé, Massi, Sabbé, Josephine,
Es hora que tomen su camino.
Vayan por los caminos
Agótense caminando,


ک



LITORAL
Wajdi Mouawad
Traducción:
Boris Schoemann y César Jaime Rodríguez
1999

112 pag. E-book Formato PDF

No hay comentarios.:

Amen...

Amen...

¡Gracias por entrar a este Blog!

El resto de los videos de la semana y de la sección de música estan en mi canal YouTube

El resto de los videos de la semana y de la sección de música estan en mi canal YouTube
Checalo

Twitter

Instagram

Instagram