(Ultima versión)
Inundado por los últimos alientos de una ociosa noche perfumada por despojos. Comencé con una luciérnaga incrustada en la lengua que le mostraba el camino al veneno de la serpiente.
Holocausto nocturno de miembros temblorosos que compartí con dos hembras de arcilla, que me dejaron mudo, vaciaron los pensamientos y derrocharon los sueños indecentes de los mil hombres en que convertí. Dos pieles acunando mi sudor, perfumando el aire de orgasmos mientras mis manos exploran vulvas alquiladas.
No puedo verlas, se pierden en lo obscuro, me rodean atacan como salvajes zorras que van tras la presa, solo logro mojar mi nariz en sus deseos y lamer sus secretos.
Conocimos lo inhumano, controle el paraíso donde conocí a Clío y me colgué del cuello de Dante. Desde el sillón vi la vida, hasta chocar con el futuro inundado por lagrimas de mi ignorante madre.
Fui cayendo en el vació, despedazando cuanta imagen me pertenecía, mis musas se dedicaron a quemarme con lava, hasta que la sentía suave como espuma. Flotaba en el infinito y t
ome en mi mano el sol, tome las manos de Dios y huyo.Sus cabellos me acariciaban el vientre mientras rompía el tiempo, sus bocas exigían lágrimas mientras devoraban mis orgasmos y desvirgaban lo prohibido. El éxtasis volvió a su forma alada y el veneno sobrante se quedo atrapado en el acero, mis mujeres volvieron a sus cuerpos, yo Poeta recobro el llanto infame, me exilio en el de nuevo en el delirio y me estremezco al ver el horrendo desfile de mis fracasos, que lloran, mientras que la perra aun invoca sustento y marido mientras los gusanos se comen nuestros estómagos vacíos.


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