Restrepo nos cuenta la historia del profesor Aguilar
A partir de este punto, la trama se divide en varias historias. Por un lado tenemos a Aguilar tratando de averiguar qué fue lo que le sucedió a su mujer.
Por otro lado tenemos a la misma Agustina narrándonos recuerdos de su infancia en el pueblo colombiano de Sasaima.
Una tercera persona nos cuenta la historia de Portulinus y Blanca.
Estos personajes unidos por la infinita, pero en verdad infinita paciencia de ella, que se pierde en el tiempo por una infidelidad imperdonable; que siempre supo que Nicolás la amaba con pasión pero que tiene una gran urgencia de escapar de su control perdiéndose en mil delirios de música y el significado del número dos. Mientras sus hijas se descubren la vida rodeadas de ese delirio paternal y el profundo silencio de la madre.
Por último tenemos la historia de Midas McAlister, uno de los villanos más interesantes que me he topado, un antagonista con toda la maldad que la envidia y la desigualdad social provocan. Un mago de la simulación. Un hombre que ama profundamente tres cosas: una mujer , a su madre y la limpieza esa limpieza que da el dinero y que consigues con las manos y alma sucias.
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McAlister se adueño del mundo, creo un imperio que estaba maldecido por una simple apuesta. Un juego que salio mal y que Agustina descubre la trampa que se hizo en ese juego. Pero eso no detiene para nada a Midas, lo que lo detiene es su propia arrogancia y prepotencia cuando descubre que "las ofensas a la familia no se perdonan" y de nuevo tiene que volver a darle vueltas a la frase que dice "todo en la vida es sueño y los sueños sueños son"
Estas 4 historias, se van enlazando y van revelando él por que la repentina crueldad y desquicio de Agustina. Casi todos los espacios vacíos se llenan.

Pero algo que realmente me atrapo es la construcción y el estilo de la narración. Usa un recurso muy interesante, construye a sus personajes basados en primera, segunda y tercera persona. Aunque aclaro la segunda es una herramienta de uno de los personajes; no tanto de la autora.
Definitivamente es una obra entre el realismo y el realismo mágico, ya que Agustina tiene ciertas habilidades, es una novela totalmente situada en un presente incluso con vagas postales de Colombia y por supuesto el tema clave es la doble moral de las familias con cierta posición social y económica; aunque por supuesto no falta su dosis de romanticismo y cursileria en la vida de Aguilar y Agustina al ser protagonistas, más él que ella, aunque hay una sorpresa por ahi, de un amor que todo lo perdona, todo lo olvida y trasciende de la locura.
Léanlo vale la pena. ; )
Supe que habia sucedido algo irreparable en el momento en que un hombre me abrio la puerta de esa habitación de hotel y vi a mi mujer sentada al fondo, mirando por la ventana de muy extraña manera. Fue e mi regreso de un viaje corto, sólo cuatro días por cosas de trabajo, dice Aguilar, y asegura que al partir la dejó bien. Cuando me fui no le pasaba nada raro, o al menos nada fuera de lo habitual, ciertamente nada que anunciara lo que iba a sucederle durante mi ausencia, salvo sus propias premoniciones, claro está, pero como iba Aguilar a creerle si Agustina, su mujer, siempre anda pronosticando calamidades, él ha tratado por todos los medios de hacerla entrar en razón pero ella no da su brazo a torcer e insiste en que desde pequeña tiene lo que llama un don de los ojos, o visión de lo venidero, y sólo Dios sabe, dice Aguilar, lo que eso ha transtornado nuestras vidas.
A partir de este punto, la trama se divide en varias historias. Por un lado tenemos a Aguilar tratando de averiguar qué fue lo que le sucedió a su mujer.
No tengo quién oriente ni vigile mis pasos por entre el laberinto o me indique como salir de él cuando llegue el momento. Por eso tiene que pensar bien pese a la confusión Aguilar tendrá que ordenar la concatenación de los hechos con calma y sangre fría, sin exagerar. sin dramatizar, buscando explicaciones escuetas que le permitan diferenciar las cosas de los fantasmas y los hechos de los sueños. Qué te esta pasando Agustina mía dime que hacías en el hotel , ¿quien te hizo daño?, le pregunta pero solo logra desatar en ella toda la rabia y el ruido de ese otro tiempo y ese otro mundo en los que se atrinchera, y cuanto mayor es la ansiedad de él, tanto más crece la virulencia en ella, no quiere contestarme, o no puede hacerlo; quizá ella misma no conoce la respuesta o no logra precisarla en medio de la tormenta que se le ha desencadenado por dentro.
Dice Aguilar: Intento meter el brazo entre el lodazal de la locura para rescatar a Agustina del fondo, por que sólo mi mano puede jalarla hacia afuera e impedir que se ahogue. Eso es lo que debo hacer. O quizá no, quizá lo acertado sea precisamente lo contrario, dejarla quieta, permitirle que vaya saliendo sola. He amado mucho a Agustina: desde que la conozco la he protegido de su familia, de su pasasdo, de su propia estructura mental. ¿La he apartado de sí misma? ¿Me odia por eso, y ésa es la razón por la cual ahora ni se encuentra ni me encuentra? Pretendo liberarla de su tormento interior al precio que sea, negandome a aceptar la posibilidad de que en ese momento para ella sea mejor su adentro que su afuera; que tras los muros de su delirio, Agustina celebre fiestas.
No pudo escoger peor lugar para venirse abajo. [...] Aguilar no pudo mantenerse más en pie y se sento en el borde de la cama, quemado por dentro por el ardor del recuerdo del momento de lucidez de Agustina, antes del golpe, el instante de posible salvación que se esfumo inmediatamente [...] me sucede que soy el esposo de una mujer que perdió la cabeza en la habitación 413 [...] Me llamo Aguilar y lo que necesito saber es qué pasó con mi mujer, usted debe saber, se llama Agustina Londoño y es una joven alta y palida, vestida de negro [...] no enloqueció aquí, cuando vino ya estaba loca, o almenos enferma, o en cualquier caso sumamente agitada.
Por otro lado tenemos a la misma Agustina narrándonos recuerdos de su infancia en el pueblo colombiano de Sasaima.
La niña agustina abraza con fuerza a otro niño más pequeño que es su hermano el Bichi y que tiene la cabeza cubierta de rizos oscuros, un niño Dios de esos que los pintores no representan rubios sino pelinegros, Es la ultima vez Bichito, le asegura Agustina, nunca más te vuelve a pegar mi padre porque yo lo voy a impedir, no encojas ese brazo como si fueras un pollo con el ala quebrada, ven Bichi hermanito, tienes que darles el perdón a las manos de mi padre porque su corazón es bueno, tienes que perdonarlo, Bichi, y no hacerle mala cará por que de lo contrario se larga de la casa y la culpa va a ser tuya, ¿te duele mucho el bracito?, ven acá que no es nada, si para de llorar tu hermana Agustina te va a convocar a la gran ceremonia de sus poderes, y hacemos lo que sabemos, ella saca las fotos del escondite y Bichi coloca la tela negra sobre la cama, tu y yo preparando la misa que ilumina mis ojos, Agustina convoca al gran Poder que le permite ver cuándo el padre le va a hacer daño al niño, tú eres el Bichi a quien yo tanto quería, repite una y otra vez Agustina, el Bichi a quien tantísimo quiero, mi hermanito del alma, el niño lindo que se alejó de mí hace toda una vida y nada se de él.
Una tercera persona nos cuenta la historia de Portulinus y Blanca.
Ella lo sacaba de la mano y lo hacia correr hasta cansarlo para aplacarle ese desenfreno que de otra manera podia arrastrarlo hasta los infiernos, aun que correr es un decir, siendo más bien un trotecito torpe de hombre ya un poco gordo, ya alejado de la juventud, ya muy entrado en las turbulencias de la demencia. Entrado y salidos, desde luego, porque aveces no era loco y era entonces músico, un músico alemán de nombre Nicolás y de Apellido Portulinus que con el correr del tiempo se volvería abuelo de Agustina, y que habiendo venido desde Kaub, se había ido quedando entre los cañaduzales del muy tórrido pueblo de Sasaima, quizá por la gracia de ese húmedo y tímido encanto de las tierras calientes que tan seductoras resultan para hombres como él propensos a la ensoñación y el desvarío.
Estos personajes unidos por la infinita, pero en verdad infinita paciencia de ella, que se pierde en el tiempo por una infidelidad imperdonable; que siempre supo que Nicolás la amaba con pasión pero que tiene una gran urgencia de escapar de su control perdiéndose en mil delirios de música y el significado del número dos. Mientras sus hijas se descubren la vida rodeadas de ese delirio paternal y el profundo silencio de la madre.
Por último tenemos la historia de Midas McAlister, uno de los villanos más interesantes que me he topado, un antagonista con toda la maldad que la envidia y la desigualdad social provocan. Un mago de la simulación. Un hombre que ama profundamente tres cosas: una mujer , a su madre y la limpieza esa limpieza que da el dinero y que consigues con las manos y alma sucias.
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McAlister se adueño del mundo, creo un imperio que estaba maldecido por una simple apuesta. Un juego que salio mal y que Agustina descubre la trampa que se hizo en ese juego. Pero eso no detiene para nada a Midas, lo que lo detiene es su propia arrogancia y prepotencia cuando descubre que "las ofensas a la familia no se perdonan" y de nuevo tiene que volver a darle vueltas a la frase que dice "todo en la vida es sueño y los sueños sueños son"
Estas 4 historias, se van enlazando y van revelando él por que la repentina crueldad y desquicio de Agustina. Casi todos los espacios vacíos se llenan.

Pero algo que realmente me atrapo es la construcción y el estilo de la narración. Usa un recurso muy interesante, construye a sus personajes basados en primera, segunda y tercera persona. Aunque aclaro la segunda es una herramienta de uno de los personajes; no tanto de la autora.
Definitivamente es una obra entre el realismo y el realismo mágico, ya que Agustina tiene ciertas habilidades, es una novela totalmente situada en un presente incluso con vagas postales de Colombia y por supuesto el tema clave es la doble moral de las familias con cierta posición social y económica; aunque por supuesto no falta su dosis de romanticismo y cursileria en la vida de Aguilar y Agustina al ser protagonistas, más él que ella, aunque hay una sorpresa por ahi, de un amor que todo lo perdona, todo lo olvida y trasciende de la locura.
Léanlo vale la pena. ; )


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