La música es la casa donde viven los silencios y los sonidos.
Se que es una definición muy pueril, pero para mi es la más acertada, ya que para construir la casa hay que hacer cimientos y se deben seguir reglas de construcción y los sonidos y silencios sin importar el tiempo van y vienen dentro de ella. Y siguiendo con las analogías pues toda la mueblaría podrían ser todos aquellos objetos con los que se puede hacer música. En esta casa como en todas las demás ay reglas y parámetros, y esta casa no es la excepción.
Desde muy chiquita me enseñaron a hacerla y escucharla, pero fue hasta la secundaria que supe que era y hasta ahora se me vuelven a hacer presentes esas definiciones. También veo errores que siempre se hacen como decir que la música es un lenguaje; esto conforme estudio, hablo con músicos y leo mas sobre música; lo eh ido confirmando ya que con todo esto me doy cuenta que pocos saben como es ese lenguaje; como siempre a la gente le encanta usar ideas y definiciones que no comprenden.
Un amigo músico me dijo que el solfeo es la base del lenguaje musical pero yo simplemente veo al solfeo como la destreza que adquieres para hacer una melodía haciendo caso de TODAS las indicaciones de la partitura, sencillamente es saber leer cada signo y nota que te indica la partitura en el tiempo y velocidad que te dicta la misma; eso equivalente a la gramática o la ortografía, son reglas, las técnicas pero no es el lenguaje de la música. Y tomando en cuanta que muchos que sabemos esas reglas no las usamos como se debe. Ay otros que hacen verdaderas insultos diciendo que son “innovaciones”. Y hay otros que se saben las reglas de principio a fin pero y ¿El sentido? ¿El carácter? ¿La intensión?
Saben tocar instrumentos pero no saben hacer música, son grandes genios de la técnica pero son fríos, distantes, insensibles.
Y este problema como lo veo no solo es de los interpretes y de los compositores, de los oyentes, si supieran todos que es la música, la exigirían, si la sintieran no dudo; la buscarían.
Para hacer eso hay que escuchar, dar oídos a todo, abrir la mente y los sentidos a toda melodía o canto sin más ambición que merodear. La única forma de hacerse de “oído musical” es con atención, costumbre y curiosidad.
Los grandes conocedores de pronto tienen razón de ser elitistas; ya que muchos se han cansado de explicar que para que los entiendan, los neófitos tienen que dejarse llevar por los nuevos sonidos o por lo que ya fueron y siguen traspasando el tiempo. Como todo arte, la música también selecciona a los que la buscan, a los que en verdad se interesan y quieren hacerla, tenerla, disfrutarla y difundirla. Las artes en si no buscan a las mentes, nosotros debemos llegar a ellas; en vez de quejarnos y criticar mejor quitémoslos esa pereza, esa desatención y ese miedo por escuchar cosas nuevas.
Igualmente ay los casos que creen o por herencia familiar o social les hacen creer que no son capaces de entender la música, (o el arte en general) pero la realidad musical (artística) esta al alcance de todos, es sencillamente que abramos la mente y los oídos (o los sentidos).
Por supuesto ay gente fanfarrona que gusta de enaltecer su “oído musical” o en el pero de los casos su “Oído absoluto” que es gracias a su perfecto dominio del solfeo, pero esos a fin de cuentas dentro de su vanidad y a su muy peculiar estilo hacen tra
bajo de difusión; siempre y cuando este la verdad en cada uno de sus comentarios y la única manera de averiguarlo es investigar. Y bueno si ese jactancioso de pronto se torna ofensivo lo mejor es sencillamente darse la vuelta y hacernos de nuestra propia opinión y eso solo se consigue ¡Insisto! con información.
Los “oídos absolutos” por lo regular son gente que trabaja con la música así que ay que tomarlo como lo que es ellos se jactan de algo que DEBEN saber, ya que es su herramienta de trabajo, es su obligación tener ese “absolutismo” y lo que nos corresponde a los demás es calificar su trabajo y siendo necia la mejor manera es conociendo tanto lo que a su arte confiere como a nuestros propios sentimientos y sensaciones. Esto nos va ayudar a entender y saber reconocer cuando estoy ante un verdadero maestro. No es el querer que sean grandes conocedores, es que sean BUENOS oyentes.
La mejor forma de acercarse a la música es, simple y sencillamente, con atención.
No necesitamos los grandes y profundos conocimientos de la música, solo con lo básico y con un deseo real de querer entender y conocer vamos haciéndonos lo que se conoce como “cultura”. Las personas Cultas simplemente saben bien cuales son los caminos más cómodos para llegar a los conocimientos que nos van a ir definiendo como personas. La cultura simplemente facilita la atención y nos da muchos caminos a elegir.
Todo esto nos va formando y creando un criterio, y con eso podemos ya aceptar definiciones concretas y reales aun como la que expuse anteriormente sobre la música, a fin de cuentas mi definición no se pelea con ninguna corriente intelectual ni nada, esa definición es mía y la música que escucho es el alma de un músico que supo hacer esto antes que yo y ahora con su trabajo me da algo de su esencia, me dio algo con lo que me siento bien y ese algo es nuestra conexión y esa unión es lo que podemos llamar gusto.
Los grandes músicos tuvieron intereses, sentimientos o ideas que por medio sus melodía las expresaron creando conexiones con cualquier gente de cualquier época y claro que esta gente se va sentir bien juntos ya que comparten un algo y siempre darán la bienvenida a todo aquel que tenga la sinceridad y real pasión y compromiso por saber más de esos ritmos de esas melodías. Solo ay que buscarlos.
Todo este rollo a fin de cuentas es la música, la música es lo que somos, lo que buscamos lo que sentimos y soñamos, la música nos rodea, todos estamos expuestos a la música. A veces, es música que nosotros nosotros mismos queremos oir, por nuestra voluntad, pero la mayor parte de las ocasiones musicales de cada día son accidentales. Es decir, oímos la música pero no la escuchamos con atención.
Hay que comenzar a ser analíticos haciéndonos preguntas de todo tipo sobre esa música que escuchamos y lo más importante es preguntarnos ¿por que nos gusta?
Dentro de la música hay infinidad de géneros igual que hay millones de gustos y personalidades. Por ello el principal papel de la música respecto a cada uno de nosotros es el satisfacer nuestro gusto y nuestros sentidos, y esa satisfacción de escuchar la música será mayor en la medida en que más nos acerquemos a ella.
Definitivamente es imposible definir la música y el arte en general ya que aun notemos encontrado de definir con palabras exactas lo que somos. Para ejemplificar mejor las cosas en el ensayo de Daniel Mateos Moreno cita una anécdota sobre Beethoven:
“Merece la pena citar aquella anécdota en la que, tras estrenar Beethoven una composición, se le dirigió un músico y le dijo algo así: "¿Maestro, no se da usted cuenta de los errores musicales (de armonía) que ha cometido?" A lo que respondió Beethoven: "La música soy yo". Paco de Lucía, Louis Armstrong... ellos probablemente nunca llegarán a tener la cantidad de títulos que nosotros los "titulados" en música poseemos, sin embargo ellos son la música, al igual que Rachmaninoff, Mozart o Beethoven. Cualquier cantaor de flamenco puede ser más músico que un profesor superior de instrumento.”
Estos músicos que cita Mateos fueron grandiosos por que dieron en cada nota, en cada compás algo de sus vidas.
Lamentablemente, concuerdo con Mateos que en las escuelas enseñan muy poco de música se cansan de enseñar reglas y estructuras pero contados son los que enseñan a hacerla de verdad. Por existen muy pocos músicos de verdad.
Mozart por ejemplo desde pequeño entendió la música, por eso se le considero un genio con una memoria privilegiada, pero más bien su proceso de pensamiento era más simple de lo que pensamos a sus cuatro tiernos años, el buen Mozart entendía tan bien la música y la compaginaba también en su sentir que al tocar una pieza que solo escucho una vez, era a causa de que el cuadro musical que le presentaron lo vio todo en su totalidad, lo fragmentaba, lo guardaba en una cajita y al llegar a su casa cuando a el le apetecía, volvía a sacar esas piezas perfectamente detectadas y con la imagen muy clara comenzaba a poner las piezas de nuevo en su lugar ¿y donde entraba su esencia? Primero en que la melodía tenia que ser tan brillante que su curiosidad comenzara a desear tener esas notas acomodarlas en la cajita con su propio orden y entendimiento y luego al volver a formar el cuadro pieza por pieza el le daría el marco que le apeteciera y esto lo hacia usando la sensación que le había dejado la melodía. Así de simple. Así de complejo.
Para componer los grandes como Mozart solo requieren papel y lápiz ya que cada sonido y cada tiempo de silencio esta bien definido en su mente, una vez que lo entienden ya difícilmente lo pueden olvidar. Estos grandes saben mover esas piezas perfectamente, brincan, corren van y vienen siempre con su espacio bien definido y este movimiento que muchos llaman armonía es el área de trabajo de cada músico y por eso las mejores obras no han necesitado más que papel y lápiz.
Ellos de pronto no sabían de reglas solo seguían sus ritmos, sus intuiciones sus sensaciones y ahora esas son las que llenan libros y son la base del análisis formal. ¿Dónde se perdió su naturaleza simple?.
¿Dónde la música dejo de ser de todos? ¿Cómo recuperarla?
Volviendo al inicio, a lo que ya se hizo, a lo que aun no conocemos. ¿Cómo entender ese lenguaje? Escuchándolo, usándolo. Solo así podremos decir que es bueno y que es malo y veremos que la música buena es la que me provoca algo y se cuela en mi historia; la mala es la que se queda donde la escuche.



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