01111001 01101111

01111001 01101111

"Incendios". Wajdi Mouawad [Fragmentos que llenaron algunos rincones de mis miedos]

La guerra está aquí, día a día, solo que no la hemos palpado aun, la sangre no llega a nuestra ropa, ni el hierro hace heridas en nuestros cuerpos, pero normalmente el dolor llega antes, nos lo traen antes, imagen, voz, relato, el avance de la guerra en México va lento, hay que conocer la guerra, nos va a alcanzar, así como a todos los miles de muertos que ya ha cobrado, los vemos lejanos pero como me dijera, mi señor, ellos son nosotros. Ellos ya murieron ahora nosotros somos su voz, su suplente, su esperanza.

Hay que conocer la guerra para que cuando toque nuestro hombro la reconozcamos y la miremos de frente, el miedo no puede caber en nuestro corazón, la entereza y el dialogo si, aun cuando la bala o el filo corten nuestra carne, estos se quedan en la carne muerta y la sangre cuajada, pero el arte se queda en las almas... Hay que conocer la guerra y a los que la han sufrido, ellos son ahora nuestra luz ante la demencia

GriverónC




Traducción
Humberto Pérez


“Ahora que estamos juntos, todo estará mejor.”


[...]Ningún epitafio para aquellos que no cumplen sus promesas
[...]Ningún epitafio para aquellos que guardan silencio.

ۼ

La infancia es un cuchillo clavado en la garganta.
No se saca fácilmente.

ۼ


Es alguien que probablemente nadie conocía bien, pero que fue alguien




[...] yo también le diré adiós a la infancia, y la infancia será un cuchillo clavado en mi garganta.




Nazira está muriendo. La gente está a su alrededor.
Nawal (16 años) en el rincón.

NAZIRA: ¡Nawal!

Los otros se van. Nawal y Nazira se quedan solas.

¡Toma mi mano! ¡Nawal!

NAWAL: Abuela…

NAZIRA: Nawal, tenemos que decir ciertas cosas al morir. Cosas que nos gustaría decir a las personas que hemos amado, que nos han amado… decirles… para ayudarles por última vez… decirles cosas una última vez… ¡prepararlas para la felicidad...!

NAWAL: ¡Te escucho abuela!

NAZIRA: Hace un año, un niño salió de tu vientre y desde entonces caminas con la cabeza en las nubes. No te des por vencida, Nawal, no digas que sí. Di no. Rechaza esta situación. Tu amor se fue, tu hijo se fue. Hace un año. Ves, tus ojos ya están llorando. No lo aceptes, Nawal, no lo aceptes jamás. Ahora escúchame. Escúchame: Para poder rechazar esto, debes saber hablar. ¡Así que ármate de valor y esfuérzate, mi pequeña Nawal!...Escucha lo que una vieja mujer que va a morir tiene que decirte, escucha atentamente.

NAWAL: ¡Te escucho, abuela!

NAZIRA: Aprende a leer, aprende a escribir, aprende a contar, aprende a hablar. Aprende. Es la única manera para que no te nos parezcas. Aprende. Prométemelo.

NAWAL: Te lo prometo.

NAZIRA: Me enterrarán en dos días. Me meterán bajo la tierra, con el rostro hacia el cielo, sobre mi cuerpo lanzará cada uno una cubeta de agua pero no escribirán nada sobre la piedra porque nadie de ellos sabe escribir. Tú, Nawal, cuando sepas, regresa y graba mi nombre sobre la piedra. Graba mi nombre porque yo mantendré mis promesas.

NAWAL: ¡Te lo prometo!

NAZIRA: Me voy, Nawal. Para mí esto se terminó, la luz llegará muy pronto, pero tú Nawal, tú… para ti no es más que el principio…Nosotros, nuestra familia, las mujeres de nuestra familia, fuimos devoradas por la rabia desde hace mucho: yo sentía rabia hacia mi madre y tu madre sentía rabia hacia mí, así como tú sientes rabia hacia tu madre. Tú también le heredarás a tu hija la rabia. Hay que romper el hilo. Así que aprende a leer, aprende a escribir, aprende a contar, aprende a hablar. Aprende. Y después vete. Escucharás mi voz que te dirá: “¡Vete,Nawal, vete! Toma tu juventud y toda la felicidad posible y deja el pueblo.” Tú eres el sexo del valle, Nawal. Tú eres su sensualidad y su olor. Tómalos contigo y arráncate de aquí como uno se arranca del vientre de su propia madre. Aprende a leer, a escribir, a contar, a hablar: aprende a pensar. Nawal. Aprende.

۞


EL MÉDICO: ¡Nadie sabe!…Los hermanos disparan a sus hermanos y los padres a sus padres. Una guerra. ¿Pero qué guerra? Un día 500,000 refugiados llegaron del otro lado de la frontera. Dijeron: “Nos sacaron de nuestras tierras, déjennos vivir a su lado.” Parte de la gente de aquí dijo que sí, otra parte dijo que no, y otra más se fue. A miles de destinos. Y ya no sabemos quién dispara a quién ni porqué. Es la guerra.

ﭿ

Hacer como los antiguos: intentar leer los augurios del tiempo en el vuelo de los pájaros. Adivinar.

ﭿ

SAWDA: ¿Entonces qué hacemos? ¿Qué hacemos? ¿Nos quedamos con los brazos cruzados? ¿Y negamos todo? ¿Y decimos que todo eso sólo son historias entre bárbaros y que no nos deberían importar? ¡Nos quedamos con nuestros libros y con nuestros alfabetos, con todo eso que sí es hermoso, que sí es bello, que sí es extraordinario e interesante! “Hermoso. Bello. Interesante. Extraordinario.” Son escupitajos a la cara de estas víctimas. ¡Sólo son palabras! ¡Para qué sirven las palabras, dime, si ahora no sé qué debo hacer! ¿Qué hacemos, Nawal?

NAWAL: No te puedo responder, Sawda, ya no hay nada qué decir. No hay valores que nos guíen, sólo el destino y la fortuna. Sólo tenemos lo que sabemos y lo que sentimos. Lo que creemos que está bien y lo creemos que está mal. Y ¿sabes qué?, no queremos la guerra pero estamos obligadas a hacerla. No queremos la tristeza pero nos ahogamos en ella. ¿Quieres vengarte, quemar las casas, hacerles sentir lo que tú sientes para que ellos entiendan, para que cambien, para que los hombres que hicieron eso se transformen? Quieres castigarlos para que comprendan. Pero eso es un juego de imbéciles que sólo se nutre de la bestialidad y del dolor que te ciega.

SAWDA: ¡No estoy ciega!

NAWAL: ¡Sí! ¡Estás ciega, Sawda!

SAWDA: Entonces no hacemos nada, ¿eso es lo que quieres?

NAWAL: ¿Pero a quién quieres convencer? ¿No te das cuenta que hay hombres que no pueden ser convencidos? ¿Que hay hombres que ya no pueden ser persuadidos de nada? ¿Cómo quieres explicarle al hombre que gritaba en los oídos de esa mujer “¡Escoge!”, que está equivocado? ¿Qué esperas? Que te diga: “¡Ah! Señorita Sawda, su razonamiento es interesante, voy a cambiar inmediatamente de opinión, cambiar de corazón, cambiar de sangre, cambiar de mundo, de universo, de planeta y me voy a disculpar inmediatamente” ¿Eso esperas? ¿Crees que haciendo sangrar con tus manos a su mujer y a su hijo le vas a enseñar algo? ¿Crees que va a decir, de un día para otro, con los cuerpos de sus seres queridos a sus pies: “¡Esto me hace reflexionar y, es cierto, los refugiados tienen derecho a una tierra! Yo les doy la mía y vivamos en paz todos juntos”? Sawda, cuando me arrancaron a mi hijo de mi vientre, de mis brazos, de mi vida, entendí que tenía que elegir: O arremeto contra el mundo o hago todo para encontrarlo. Y todos los días pienso en él. El ahora tiene 25 años, la edad suficiente para matar, para morir, la edad para amar y la edad para sufrir; ¿y en qué pienso cuando te digo todo esto? Obviamente pienso en su muerte, en mi búsqueda sin sentido, en el hecho de que siempre estaré incompleta porque él salió de mi vida y nunca volveré a ver su cuerpo frente a mí. No creas que no entiendo, que no siento el dolor de esa mujer. Está en mí como un veneno. Y te juro, Sawda, que yo sería la primera en hacerlo, tomaría las granadas, tomaría la dinamita, las bombas y todo con lo que pudiera hacer el mayor daño posible, las pondría alrededor de mí, me las tragaría e iría hasta donde estuvieran esos imbéciles y me haría explotar con una alegría que no te puedes imaginar. ¡Lo haría, te lo juro, porque ya no tengo nada que perder, y mi odio es grande, muy grande contra esos hombres! Vivo cada día tan cerca del rostro de los que destruyen nuestras vidas, sólo tendría que hacer eso, dejar que todo explote en mí, dejarme explotar completa para desfigurarlos, dejarlos sin rostro, sin piel, hasta la médula de sus almas, ¿entiendes? Pero hice una promesa, una promesa a una anciana: aprender a leer, a escribir y a hablar para salir de la miseria, escapar del odio y la rabia. Y voy a mantener esa promesa. Cueste lo que cueste. No odiar a nadie, jamás, con la cabeza en las estrellas, siempre. Una promesa a una anciana que no era bella, que no era rica, que no era nada especial, pero que me ayudó, que se ocupó de mí y que me salvó.





[...]Amarga, amarga es la verdad dicha. El tiempo pasará, pero usted no escapará a una justicia que se nos escapa a todos[...]


[...]Nosotros dos venimos de la misma tierra, de la misma lengua, de la misma historia y cada tierra, cada lengua, cada historia es responsable de sus personas, y cada persona es responsable de sus traidores y sus héroes. Responsable de sus torturadores y de sus víctimas, responsable de sus victorias y de sus derrotas. En ese sentido, yo soy responsable de usted y usted responsable de mí. Nosotros no quisimos la guerra ni la violencia, pero hicimos la guerra y fuimos violentos. Lo único que nos queda es nuestra dignidad. Hemos fracasado en todo, quizá lo único que podamos salvar sea la dignidad. Hablándole como le hablo, doy testimonio de mi promesa a una mujer que un día me hizo comprender la importancia de abandonar la miseria: “Aprende a leer, a escribir, a contar, aprende a pensar.”

SIMON (leyendo en el cuaderno rojo): Mi testimonio es el fruto de ese esfuerzo. Callarme sobre lo que usted hizo me haría cómplice de sus crímenes.

؏









CHAMSEDDINE: Ahora, Sarwane, escúchame, escúchame bien. No es el azar el que te trajo hasta mí. Aquí está el espíritu de tu madre, el espíritu de Sawda, enterrada no muy lejos de aquí. La amistad de dos mujeres es como una estrella en el cielo. La oigo cantar. Un día, un hombre se me acercó. Era joven y orgulloso. Imagínatelo. ¿Lo ves? Era tu hermano. Nihad. Buscaba un sentido a su vida. Le dije que peleara por mí. Dijo que sí. Aprendió a manejar las armas. Un gran tirador. Infalible. Un día, se fue: “¿A dónde vas?”, le pregunté.

NIHAD: Quiero encontrar a mi madre.

CHAMSEDDINE: ¿Dónde la encontrarás? ¡Estamos en guerra!

NIHAD: Ella viene del Norte. Voy al norte.

CHAMSEDDINE: ¿Y nuestra causa? ¿Los refugiados? ¿El sentido de tu vida?

NIHAD: ¡No hay causa, no hay sentido!

CHAMSEDDINE: No estás solo. Muchos niños perdieron a su madre. Ellos olvidaron. Ellos están vivos. Muchas madres perdieron a sus hijos, ellas olvidaron, ellas están vivas.

NIHAD: Yo no olvido, y yo no estoy vivo.




[...]¿Escuchas mi voz, Sarwane? Suena como la voz de los siglos antiguos que tratan de hablar contigo. Pero no, Sarwane, no, mi voz es de ayer. Y las estrellas se callaron, dentro de mí, un segundo, se quedaron en silencio cuando tú pronunciaste el nombre de Nihad Harmanni. Ahora veo que las estrellas guardan silencio dentro de ti. El silencio está en tí, Sarwane, el silencio de las estrellas y el silencio de tu madre. En ti.


ٸچ


Son palabras antiguas que vienen de lo más lejano de mis recuerdos.

Palabras que con frecuencia te murmuré.

En mi celda,

Te conté sobre tu padre.

Te conté sobre su rostro,

Te conté mi promesa hecha el día de tu nacimiento.

No importa lo que pase siempre te amaré,

No importa lo que pase siempre te amaré

Sin saber que en ese mismo instante estábamos condenándonos a nuestra derrota

Te odié con toda el alma.

Pero ahí donde hay amor, no puede haber odio.

Y para preservar el amor, ciegamente escogí enmudecer.

Una loba siempre defiende a sus pequeños.

ظض


La infancia es un cuchillo clavado en la garganta

Y tú supiste sacarlo.

Ahora, hay que volver a aprender a tragar saliva.

A veces es un acto muy difícil.

Tragar saliva.

Ahora, hay que reconstruir la historia.

La historia está en pedazos.

Dulcemente

Consolar cada pedazo

Dulcemente

Aliviar cada recuerdo

Dulcemente

Arrullar cada imagen.


ﭳﯔ

Si sonríes, no detengas tu risa

Porque yo no detengo la mía

Es la risa de la rabia

La de las mujeres caminando juntas


ﯖﰤ


¿Dónde comienza su historia?

¿En su nacimiento?

Entonces comienza en el horror.

¿En el nacimiento de su padre?

Entonces es una bella historia de amor.

Pero si vamos más atrás,

Quizá descubramos que esta historia de amor

Tiene su origen en la sangre, la violación,
Y que a su vez,

El sanguinario y el violador

Tienen su origen en el amor.


ﱦﲩ


Hay verdades que no pueden ser reveladas si no son descubiertas.

ڠڻ۝



INCENDIOS
Wajdi Mouawad
Traducción:
Humberto Pérez Mortera
Tratamiento:
Hugo Arrevillaga Serrano
México, D.F., a 24 de noviembre del 2008

Tapioca Inn
74 pag. E-book Formato PDF

No hay comentarios.:

Amen...

Amen...

¡Gracias por entrar a este Blog!

El resto de los videos de la semana y de la sección de música estan en mi canal YouTube

El resto de los videos de la semana y de la sección de música estan en mi canal YouTube
Checalo

Twitter

Instagram

Instagram