IVI MAY DZIB.
De entrada esta desproporcionada cantidad, a la que se le suma las de otras instancias como el FONCA, que beca a los actores, ha producido molestia en una parte del gremio teatral del país; de entrada, porque se entiende que en tiempos de crisis no es válido alimentar a unos cuantos y sacrificar a “muchos”, y los muchos son aquellos egresados de las escuelas de teatro o los creadores jóvenes ya consolidados y, por qué no decir, los no tan jóvenes que siguen trabajando para las artes escénicas.
Se ha criticado que los actores que alberga la compañía son actores que cumplen con el estilo de la escuela de De Tavira, por lo que no estar emparentado con ese estilo significa quedar fuera de la oportunidad de “vivir” del teatro.
También hay que tomar en cuenta que vivimos en un país de tercer mundo gracias al enriquecimiento ilícito de los políticos y empresarios, por lo mismo hay necesidades inmediatas que tenemos que subsanar antes que tener una CNT.
Por ejemplo habría que generar espectadores, apoyar a los grupos independientes que se encuentran en el interior del país, crear sistemas que ayuden a los grupos a ser autogestores en su empresa teatral y un sinfín de necesidades que tiene el teatro nacional, ya después de resolver cuestiones tan importantes como éstas entonces no sería descabellado pensar en una CNT.
Los apoyos se reducen en todos los rubros y cuando un creador va a solicitar a una institución un poco de dinero para su producción, la respuesta se torna en que no hay recursos ya que estamos en “crisis”, pero entonces como cuestionamiento inmediato, no se comprende cómo es que la CNT gasta más de dos millones para producir “Ni el sol ni la muerte pueden verse de frente” y en Yucatán se pretende que hagamos obras de a 20 mil, lo que ya es un lujo.
Cierto es que hay calidad indiscutible (aunque muchos lo pongan en duda en los portales de internet) en el trabajo de los creadores e intérpretes de la compañía y que ha surgido, reactivado o potencializado un rencor en contra de la figura de Luis de Tavira por hacerse cargo de esta empresa.
No hay rendición clara de cuentas, como sucede en toda la administración espuria federal, y los teatristas están molestos, por lo que muchos no logran canalizar su rencor más que con panfletos iracundos. Otros en cambio tienen en claro la problemática que es en sí misma la CNT y que “la discusión debe partir de separar la persona Luis de Tavira de la política pública”.
De ahí que en ocasiones el rencor a una persona pueda hacer que no queramos ver su trabajo, que estemos en una butaca pero en vez de pensar en lo que sucede “aquí y ahora”, se piense en lo que sucedió “antes” y sucederá “después”.

La CNT ha llevado a escena este año “Pascua” de August Strindebrg, dirigida por Héctor Mendoza; “Ni el sol ni la muerte pueden verse de frente”, de Wajdi Mouawad, bajo la dirección de los colombianos Rolf y Heidi Abderhalden; “Edip en Colofón” de Flavio González Mello, bajo la dirección de Mario Espinoza; “Ser es ser visto”, escrita y dirigida por Stefanie Weiss y Luis de Tavira, paráfrasis escénica inspirada en textos de Botho Strauss, J. W. Goethe, Wilhelm Müller y Friedrich Rückert; y “Egmont” de Johann Wolfgang von Goethe, versión de Juan Villoro, dirigida por Mauricio García Lozano.
En Yucatán también existe una Compañía Estatal de Teatro, a pesar de que atravesamos los mismos problemas de formación de públicos, apoyo a los grupos independientes, falta de estrategias de difusión y un sinfín de etcéteras.
Pocos son los pagados y muchos los desprotegidos, además que al parecer el próximo año no habrá becas FOECAY para los creadores del estado.


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