01111001 01101111

01111001 01101111

Animales en la calle

Publicado en el periodico, Por esto!
2009-08-08


Jorge Cortés Ancona.
(Mi jefe u_u)

En semanas recientes, ha habido varios accidentes urbanos ocasionados por evitar atropellar a algún perro. Desde heridas de consideración hasta dos muertos cuando menos, aparte de los daños materiales, sin que sepamos bien si los canes sufrieron algún daño. También hubo el caso de un accidente de carretera donde, por no atropellar a un tolok (Iguano), un vehículo dio varias volteretas con las consiguientes lesiones para sus ocupantes.


Es un problema combinado de ética, sentimentalismo y reflejos inconscientes. Como el conductor siente que puede dañar a un ser vivo, maniobra intempestivamente y las consecuencias son peores. En algún caso, la súbita maniobra mandó al carro hacia el borde del embanquetado donde estaba sentada una persona y la mató. Sentarse en las banquetas ya no es nada prudente en estos tiempos de saturación vehicular.

Recuerdo el consejo paterno cuando aprendía a manejar: “Si por no atropellar a un animal vas a provocar un accidente, mejor atropéllalo”. Criterio de jerarquización de vida, en este mundo donde (es un decir) los humanos tenemos prioridad. Sin embargo, no deja de provocarnos un regusto amargo. No es nada grato destruir vidas ajenas.

¿Es culpa de los animales, si es que se les puede atribuir culpas? Muchas veces he sido testigo del correcto andar vial de algunos perros callejeros. Siempre por la escarpa, y cuando hay que cruzar son pacientes a que se detengan los carros. Si hay un paso peatonal, procuran pasar por él, aun cuando haya algún quiebre para continuar en el otro lado de la avenida, cuando es el caso. Por supuesto que los conductores no siempre les tienen respeto y les lanzan el vehículo (menos mal que muchos de estos nobles canes tienen buenos reflejos, pero hay otros que no).

Y también he visto lo contrario, perros que pendejean fuera de las escarpas, o que de plano se tienden a dormir casi a media calle. O que salen a correr como si estuvieran en el patio de su casa (como la pobre “Kika”, perrita de seis años) Sobre eso, no importa que sean callejeros o caseros, porque de ambos he visto.

Tampoco podemos dejar de culpar a los conductores. La velocidad, la distracción, la embriaguez y otras tentaciones provocan a menudo muertes de animales que no debían ocurrir. En una calle de doble vía en Vista Alegre, cerrada parcialmente por ambos lados y de unos doscientos metros de largo, era común ver tres o cuatro veces por semana animales muertos, trátese de perros, gatos, zarigüeyas y tolokes. ¿A qué velocidad transitarían para estar provocando tanta muerte?

La realidad es que estamos invadiendo de asfalto zonas de respiración natural. Si hay humanos que no se adaptan a los incesantes cambios urbanos, menos podemos pensar que los animales se vayan acostumbrando a los dominios de la velocidad mecánica. Casi parece que les queremos dejar el subsuelo, para que en la superficie juguemos a ser víctimas y verdugos de nosotros mismos.

Una posible solución justa para humanos y animales es la de apoyar a los albergues de perros y gatos, colaborado con su alimentación y sus medicinas. Otra es ser más cuidadoso al manejar, sobre todo en esas zonas llenas de vegetación, no tan habitadas o no tan cercanas al centro, donde es más probable que se nos atraviese algún animal silvestre. Sé que es difícil decidir cuando se trata de conservar vidas, pero hay que asumir la parte de responsabilidad que a nosotros nos compete.


No hay comentarios.:

Amen...

Amen...

¡Gracias por entrar a este Blog!

El resto de los videos de la semana y de la sección de música estan en mi canal YouTube

El resto de los videos de la semana y de la sección de música estan en mi canal YouTube
Checalo

Twitter

Instagram

Instagram