Aquilio: No, aún existe una legión, una legión capaz de recuperar la joya. (Dirigiéndose al público.) ¡Aún permanece viva esta honorable legión! ¡LA LEGIÓN DE LOS ENANOS! Los llamo a ustedes, a los de sueños vivos, a los defensores del juego, los guardianes de los sueños... ¡Convoco a todos aquellos que erigen sus templos en el interior de sus canicas, a los que se lanzan a altamar en sus barcos de papel, a las doncellas en cuyas trenzas aguardan poderosos duendes, a los que alcanzan las estrellas con sus manos! Los nombro: ¡Caballeros de la Legión de los enanos!
Suena una trompeta y los tambores percuten, los legionarios entonan un himno, mientras que los comandos y sus pequeños legionarios-niños del público- son ordenados caballeros.



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