Ave María Purísima: me acuso de ser yo por todas partes.
O sea de querer siempre ser otra.
Y hasta peor: conseguirlo
O sea de querer siempre ser otra.
Y hasta peor: conseguirlo
¿Quieres una lectura gratificante? Deberías ir a buscar algo de la obra de mi paisano XAVIER VELASCO. Chilango que en realidad es nacional y Alfaguara piensa que internacional por eso lo ha premiado y le publico ya su novela "Diablo guardián". Aunque debo ser honesta Velasco esta aun en la lista de promesas, esa horrenda lista de la que muchos se cuelgan pero pocos han podido despegarse, como por ejemplo Carlos Fuentes, que le apostaban a Universal pero no. Y esto solamente depende del mismo Xavier Velasco.
Personalmente lo comencé a leer como cronista musical y fue una grata sorpresa encontrarme con uno de sus primeros libros publicados “Una banda llamada Caifanes” obra que por demás me llevo a enamorarme de los personajes y del escritor que te lleva gratis a un Avándaro privado con quince radios conectados y un mundo relatado con la grandeza de los grandes de la música.Melómano, antes que nada y por consecuencia cronista musical y periodista, por eso supongo las letras se le volvierón oficio. Poco a poco se ha ido abriendo camino en el mundo de la literatura y entre las muchas opiniones que he leído y en parte lo que yo pienso Velasco retrata el presente perfectamente, con todos los componentes de sus obras muy bien ajustadas. Apegándose a las nuevas
corrientes como el spanglish pero con las bases de
una buena novela.
Escribir, hacer trampas: ¿no era la misma cosa? Una y otra labor tenían por recompensa un regocijo cínico y silencioso.
Escribir para nadie y para nada: fue así como aprendió a hacerse invisible.
Hay un desprendimiento liberador en el acto de romper las hojas que uno ha escrito, acaso por haber notado en ellas la desnudez obscena de un par de sentimientos. Existe una soberbia mojigata remojada en pudores melancólicos detrás de la sospecha de que cuanto escribimos hace pocas semanas nos hace ver como unos cursis infumables: pornógrafos del sentimiento. Y la idea es en tal medida insoportable que esa sola vergüenza engendra cualquier día al narrador despiadado, súbitamente experto en demoliciones. Al llegar a esa etapa, ya con los pies bien puestos en una adolescencia trémula y rabiosa, Pig descubrió que le quedaba un mundo por demoler, y se dio a la tarea con el celo propio de un sepulturero de la propia vergüenza. O mejor todavía, de sí mismo.
Y estoy terminando de leer “Diablo guardián” que en otro contexto totalmente diferente sigue haciendo gala de su muy particular eficacia narrativa. Te das cuenta que hace algo de trabajo poético, se nota la búsqueda de la palabra precisa para crear la imagen. Es una narrativa con el ritmo de la prosa poética.
Aquí puedo decir que Velásquez se contagio de toda la música que ha escuchado y en vez de crear música creo una narrativa rítmica, por la cual camina y se contonea un personaje entrañable: Violetta-Rosalba. Y alrededor de ella hay más personajes pero el que más me gusta por que concuerda con un par amigos en su proceso oscuro, antagónico y apartado: Pig.
¿Para qué le servían todas esas trincheras, además de garantizarle un aislamiento a prueba de calor humano?
[...]Agazapado tras la imagen dura de su seudónimo, Pig asumía su sagrada irresponsabilidad con el celo de quien no se permite los pasos en falso. [...]
Violetta es de clase media, primer punto de partida a la ficción, ya que esa clase social esta en proceso de extinción, es una mujer de frases contundentes que camina libremente por toda la novela. Una chilanga que quiere dejar de ser naca, "Transformar a la niña ñoña en mujer inconveniente". Desparpajada, inocente que va creciendo y fortaleciendo el alma al roce de los demás.
Una de las partes básicas en esta novela es la forma en que esta trata el consumismo en el que vivimos, dinero, interés, tarjetas de crédito, objetivos económicos, todo el mundo de este libro es eso, el consumo.
...a mí no me da miedo el ridículo. Lo he hecho toda mi vida, ¿ajá? Nadie vive tan cerca del ridículo como la clase media. Por eso nadie quiere quedarse ahí, donde cualquier jodido te falta al respeto. Un güey de clase media no tiene guardaespaldas que aventarte, pero tampoco se atreve a encajarte un cuchillo en el cuello. Entonces, claro, se aguanta la vergüenza.
Una no aprende a ser puta en los bares, ni en las fiestas, ni en la calle. La putería se aprende en soledad. Yo, por ejemplo, emputecí de noche, con el walkman puesto y una sábana encima. ¿Entiendes lo que dije? Dormía desnuda. Y a veces en los sueños también estaba así, encueradita. No sabía dar besos ni de cariño, pero ya había aprendido a acariciarme.
Toda mi vida he odiado a los que tienen razón. En todas las películas yo les iba a los malos. No sé, los buenos me parecían de lo más vulgares. Hipócritas, pendejos, persignados.
Hay cosas que a los adultos no se les pueden contar. Tampoco cuando crecemos y nos volvemos adultos, pues para entonces ya hemos aprendido a arrepentirnos de haberlas pensado, creído, temido, y así las enterramos en el subsuelo de la memoria: donde nunca hay por qué rascar. Las personas adultas se avergüenzan de su infancia como de su inocencia, y luego también de su juventud, porque lo más fácil y lo más cómodo y lo de mejor gusto es olvidar a tiempo lo que ya no se tiene.
Si te contratan y te pagan poco es porque ya el olfato les dijo tu precio. Ser rico es aprender a oler el hambre.
¿Te gusta que te duelan los pies, la cabeza, las muelas? ¿Verdad que es un dolor que no te deja hacer nada? ¿Que te vuelve envidioso, resentido, intolerante, perverso, horroroso? Pues a mí eso me pasa con la escasez de lana. No aguanto la pobreza, carajo, no puedo soportarla.
Ser pobre es de mal gusto, punto.
A lo mejor tendría que admitir que he sido pobre no sé cuántas veces, pero una cosa es ser y otra sentirse
Nunca le creas al dinero. A todos los engaña, pero a nadie tanto como al que lo trae cargando.
Monstruos, fantasmas, diablos, lo que quieras. Cada día ganaban un cachito de terreno. Cuando la pantomima de la niña rica se pudriera, ellos iban a ser los que mandaran. Dentro de mí, ¿me entiendes? Hazte cuenta el Consejo de Administración de Violetta, Inc.: puros hijos de puta con aliento a azufre. Y yo creyendo que tenían alas. ¿Sabes para qué sirve el dinero? Para comprar a tus demonios. Aunque igual ya te has dado cuenta que los míos no son todo lo sobornables que yo quisiera
Divertida, chispeante y que te contagia la horrenda muletilla chilanga que ya había olvidado desde hace un par de años –aja-
La verdad fue un gran acontecimiento leer a Xavier Velazques que me regreso en parte al mundo real, después de andar varios meses en el mundo mágico con Potter, ya que inevitablemente me adueñe de momentos de Violeta que eran casi míos:
Tengo la horrorosísima impresión de que me ahogo en deudas que nunca firmé. De que por más que gano sigo perdiendo. Déjame que me explique: A mi el dinero me ha elegido solamente como intermediaria. El dinero es como los hombres: si se queda a dormir te jode la existencia
Para qué sirve el maquillaje, si no para hacer trampas. La ropa, los cosméticos, las palabras, los gestos, los abrazos, los besos: puras herramientas para engañar, a la gente le gusta que la engañen.
[...]
–¿Es usted un romántico? –pregunta la heroína de la película.
–Si –responde su héroe–. ¿Le molesta?
–No –concluye, sabihonda, la mujer, Todos tenemos algún defecto.
[...]
Me siento oscura y luminosa, provinciana y newyorka, violada y violadora, traigo un motor adentro y me dan muchas ganas de usarlo para estrellarme contra una pared.
Yo misma era mexicanísima, que por supuesto no es igual que ser coatlicue. No es que yo tenga nada contra las coatlicues, pero tampoco tengo que admirarlas. Ni parecerme a ellas, qué horror.
La intensidad de una pasión se mide por la soledad que la precede.
El amor es lo más parecido a las mentiras. Justifica u opaca a la razón, por derecho o torcido que parezca, no requiere de justificaciones, se reproduce a la menor provocación y exige todo el crédito del mundo. Además de que nadie o casi nadie puede vivir tranquilo en su total ausencia. Por eso, cuando vienen las preguntas, lo hacen acompañadas de su correspondiente hilera de respuestas obvias. Si. Claro. Por supuesto. Para siempre. ¿Por qué no? Cualquier cosa con tal de no quedarse en esta orilla solitaria, qué más da si después del amor está la nada. ¿O es que alguien está aquí sin entender que al final de la vida no queda más que muerte?
Y ése era el chiste, que hasta el más ignorante podía ser mi maestro y entonces yo tomaba clases de complejos, frustraciones, traumas, envidias: los hilos del muñeco, tú me entiendes.No necesito enemigos, para eso me tengo a mí.
¿A poco, no hay parecidos entre una servidora y Violeta? :P
Definitivamente se las recomiendo y bueno Xavier Velasco es un gran narrador, que debería ser básico para los que les gusta la literatura moderna y hasta para los amantes de la literatura de la onda. Ojala puedan leerlo, y ustedes me dirán que les pareció.
...no permitas que me arrepienta de nada. No dejes que Violetta se caiga a medio salto, que ya bastantes veces se me ha caído a mí. No dejes que se rompa, por lo que más quieras. No dejes que se muera, aunque la mates.



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